miércoles, mayo 14, 2008

Me dijo Matias: "Esto va derecho al blog, no?".-
-No se - le dije.
Pero claro, tiene lógica, porque uno llena el blog con ñonierias del estilo "se confundieron en vuelto cuando compre pastas", con bocetos de pseudo poesías, historietas de pintores sin manos o alguna aproximación filosófica de capa superficial...
Pero no todos los días uno se da "el lujo" de llenarlo con una experiencia federal policial en primera persona del singular .Porque es Uno el que sale del trabajo, minutos mas tarde de las 18, y es Uno el que enfila para la parada de colectivo conveniente y pese a ya haber vislumbrando el tumulto (frente al diminuto y chorizero local de Havanna) decide que no va a detener el paso, pero es Uno (el mismo Uno) el que gira el cuello como "quien no quiere la cosa". Y ahí es la mano de la ley, la que se extiende de un mas allá inoportuno, agarrando al Uno que balbucea cosas como: "pero yo no se nada" "pasaba nomas" y muy muy bajito ya resignado un "mierda".
El Uno va a ser testigo de la ley. Un sargento en su jerga: "los ojos y los oídos de la ley"-.
El Uno esta ahora dentro del local y mira atónito. Otro oficial en la pose de frenar la pelota para la foto, apoya en botín cual estaca en la espalda del asaltante. Otro oficial tose forzadamente y como mago se arremanga y dice "miren mis manos". Palpa el cuerpo del ladronzuelo, escruta sus bolsillos. Una pelota imperfecta de billetes, de 10 de 100 de 50 y monedas de un peso. (el Uno piensa un chiste, fácil, "pensaban huir en colectivo"). El Uno da sus datos a otro oficial que sabe escribir. Y el Uno certifica que de 10 pesos hay 10 billetes, que de 50 pesos hay 4 billetes, que de 100 pesos hay 3 billetes, que de tanto hay tanto. Después el Uno trata de inmiscuirse en el hecho, y un mozo de ojos saltones, todavía con taquicardia le cuenta, que eran dos y el que tenia el arma escapó corriendo ni bien vio al policía de civil (que degustaba un café cargado acompañado de un havanette) pelar su caño. Al asaltante caído en desgracia le forraron la cara con una campera, para transportarlo como algo frágil y un policía tirando a disléxico (el mismo que sabia escribir, parece, porque s eme mezclan por los bigotes..) leyó los derechos del pibe. El Uno trata de entender, pero nada, ni siquiera el clice "de llamar a su abogado". Después unos los palmean al Uno, otros le dan la mano y le agradecen, le dicen que ya esta que se puede ir, que gracias y que perdone por el tiempo que le robaron.

3 comentarios:

ionito dijo...

Si, no me vengan, googlie "havanna santa fe robo" y nada. lei los diarios y nada.
Si encontraba esa noticia era mi link más link.

patodepiedra dijo...

ja,tendrias que haber dicho "saben quien soy yo? el garrafa" y te dejaban ir

chino dijo...

el problema de testificar viene después. Todavía recuerdo aquel día en comodoro py como si fuera hoy...


(no, no es tan grave)


saludos
f.