domingo, enero 31, 2010



Sinopsis:
Adrien y Jenny forman una pareja estable, pero han decidido pasar el verano separados. Adrien, propietario de una galería de arte, quiere estar un mes tranquilo sin hacer absolutamente nada. Sin embargo al llegar a la casa de campo de un amigo se encuentra con Daniel, pintor conceptual, y a la joven Haydée, una guapa chica con mucho éxito entre los hombres. Ante la actitud aparentemente indiferente de Adrien, Haydée parece aceptar los propósitos de serenidad y descanso declarados por los dos hombres. Poco a poco, sin embargo, Adrien acaricia en su imaginación la idea de que Haydée pretende seducirle, añadiéndolo a su "colección".

Sinopsis es el término con el que se denomina a un resumen de un libro

Es una recopilación de datos acerca de los puntos de una obra o tema en particular, para otorgar al espectador un extracto de los aspectos más relevantes del asunto y formándole una visión general de una manera resumida y adecuada. En la sinopsis no se incluyen detalles del desenlace de la obra, pues se trata de que el lector se interese en la obra de la que se escribe (en el caso de la realización de un guión de cine la sinopsis debe contener planteamiento, desarrollo y desenlace del conflicto ya que se trata de un resumen rapido de toda la obra para recorrerla de un vistazo).

Está compuesta por los siguientes elementos:

  1. Concepto; que es la parte medular del texto o cinta; el resumen del contenido en la obra.
  2. Información acerca de la misma; aquí se describen datos como el autor, la editorial, año, director, distribuidora, etc. y por último un punto de vista.

Se puede definir como:

  • Representación gráfica que muestra un tema o grupo de temas, objetos o situaciones interrelacionados, con esto se facilita su contemplación y evaluación conjunta.
  • La exposición general de una creación por medio de sus principales puntos.
  • Resumen de una obra o cuestión.

miércoles, enero 06, 2010

Una inyección de ganas

En una semana y media de verano transcurre el tiempo en el que empiezo y termino con la lectura del libro de Bolaño, “Los detectives salvajes”.
Termino: mirando fijo la ventana. Me pregunta la última hoja como una adivinanza (para pasar el tiempo de viaje), ¿que hay del otro lado? La ventana se rompe en trozos, imposible presentar una unidad. Solo leí fragmentos y ahora tengo que unir.
¿Mañana que voy a hacer? me pregunto (con el desconcierto que implica el finalizar un libro por el cual consideramos que debería existir un Antes y un Después), si algún día podré volver a escribir (o aunque sea empezar) con cierta fluidez.
Hago cuentas: ¿Hace cuanto que no leo un libro de poesía? ¿Me dejó de gustar la poesía? ¿Será que ahora la niego? ¿Qué ya no me es necesaria?
En una época recuerdo haberme auto convencido de un lógico equilibrio entre prosa y poesía, una dieta que regulaba intercalando libro y libro, pero que mas tarde devino a lectura paralela (de este y lo otro) y finalizó en la extinción de la otra, la poesía.
Vaga idea puede ser (tras un segundo de introspección) que la prosa demanda menos del lector. ¿Menos que?.Mmm… menos compromiso, menos intervención de el por la obra, menos es leer antes de dormir o para forzar el sueño, menos es leer para que pase el tiempo y nada más, menos.
Por el contrario la poesía se acerca más a mi idea de verdad, es la existencia que empieza a teñir la hoja, tal vez no hoy lector, pero algún día entenderás, que el que escribió estos versos, tampoco nada entendía o algo si. Esa es la sensación de mirar todo como si la primera vez, incluso (como en el libro de bolaño) aventurarse a las lecturas donde no las hay.
Aparte leer poesía implica trazar un mapa, rectas las vías del intercambio (alguien esta escribiendo, porque otro escribió), los indicadores, la esencia misma, atesorar lo vacío, las preguntas que nadie respondió y que tenemos que asumir como un tesoro (ante la duda son hoja seca), entre la mayor cantidad de manos que podamos.
Yo podría ser el poeta Madero, yo en esa adolescencia, cuando tuve menos años y me brillaban los ojos cuando me conocí los textos de Parra, de Lihn, de Fernandez Moreno, Rimbaud, Breton, Urondo, Cardenal, Pessoa, Vallejo, Dalton, tantos otros que tengo latentes, poetas surrealistas francés, poetas Dadá, poetas Nadaistas, poetas que escribian a la par mío, que te chocaban los codos.

jueves, diciembre 10, 2009

GUS VAN SANT UN PORÓTO

lunes, noviembre 16, 2009

Salió La Troche & Moche Nº4

lunes, noviembre 02, 2009

Segundas oportunidades
O podría pensarse en la palabra que se materializa. (oh!)

De que hablamos ahora? que es más eficaz? más contundente?

Los momentos únicos no existen parece ser (no sabe usted el garrón que me comí cuando me entere de este había estado arreglado) y menos si se trata de un cartel.

A propósito, parece que a 60 años del hecho el marinero sigue en el anonimato. Tambalea el "esto ha sido" del Sr. Roland.

viernes, octubre 23, 2009

CENICERO PULMÓNLa pyme Regalo! se preocupa por usted, desarrollando productos que a la hora de regalarlos lo hagan quedar como un DUQUE.
Este cenicero pulmón es ideal para, por poca plata, quedar bien en bautismos, casamientos, bar mitzva, etc de eventos sociales.
Ya puede comprarlo en pack provisorio (gore) al mail artemarsupial@yahoo.com.ar a un precio inigualable: 24 morlacos.

domingo, octubre 18, 2009

Otra que no

En el camino a Concordia, pasamos por Ubajay, al costado de la ruta un cartel que dice " Disminuya su velocidad, a Ubajay no le sobra ningún habitante".

Igual, para variar, ya que el objeto no fotografiado es un cartel, sugiero que me den una manito para desenterrar las bases y escanearlo.

PD: Ah! claro que busque en google imágenes a ver si me salvaba los patos, pero me da null.
Pd1: A la sugerencia de Mr E. de mechar entre fotos existentes hasta llegar a armar la "foto que no" obvio que pensada ya la opción decido ignorarla por completo. Y no es una incompetencia de nivel técnico, es, una especie indescriptible de respeto, símil al dios intermitente del ateo.

Otra cosa que quería decir y no encontré la forma de mecharlo sutilmente:
Pienso que no hay nada hay que genere tanta ansiedad como el verde cartel de ruta.

lunes, octubre 05, 2009

De las fotos que no son

El domingo a la tarde para sacarle partido al sol fuimos al Zombie Walk con Don Alberto Pis.
Cuestión es, que instantáneamente nos rodeamos tanto de zombies como de fotógrafos.
El rojo sangre indicaba zombie, primordial regla nemotécnica.
Cuestión que como cuando nieva en Buenos aires, se gatilla a mansalva, con decir que los que no tienen cámara levantan un ladrillo y simulan como si.
Supongo que a los 10 minutos el tema en si (zombies) estaba agotado. Me la juego.
Cuantas fotos del obelisco tendrán los chinos en sus discos rígidos (si alguien lo sabe, quiero el resultado en Megas).

Ah, si, perdón, me distraje: la foto que no fue (pero que casi casi eh):
Un zombie que sale disparado del montón, corre hacia una grúa y le dice porfavorporfavor al señor de amarillo enfoliado que no se lo lleve, que ya, al instante, lo corría, que las llaves las tenia su novia, esa que ahí viene,ve?, que ya viene, que se les salen las neuronitas, le chorrea sangre por la comisura, esa.

Pero yo boludeaba, nos reiamos de un gordo, creo. Llegamos tarde, cuando ya todo habia pasado. El vestigio las fotos que no son y punto.

domingo, septiembre 13, 2009

¿Nunca te paso después del baño, ir en patas camino al lavadero con un calzón usado y con una cascara de banana para confundir con una inocencia de autómata los recipientes?

Te rescatas cuando casi el centrifugado, sorprendido de ese amarillo tan atonal.
(¿quíen vestiría esas ropas?)

sábado, septiembre 05, 2009

Antes tenían espejos

Subís al piso cuatro, anuncia una voz robótica y femenina.
Subís en un ascensor de esos que cierran herméticos, institucionalmente preocupantes, donde los laterales pulidos son cunas de reflejos.
Subís (y es esta la grosera omisión de la voz) con otras tres viejas que ya estaban cargadas, y que por un momento crees que fueron deliberadamente seleccionadas.
No es casualidad, te decís, que no haya una igual de vieja que otra, que parezcan abarcar entre ellas todas las clases sociales, todos los tipos de olores.
Son un muestrario promedio de futuro y decadencia, un aval identificatorio de muerte obligada, un signo indicial Pierceano de maquinaria descompuesta, otras tres paredes sugestivas de ascensor.
Suspiras. Sabes de que se trata.
Se abre la puerta en el piso dos.
Decidís bajar y subir dos pisos restantes por escalera.

jueves, agosto 20, 2009

MANI NEGRO

jueves, agosto 13, 2009

Tenes que quemar la soga

Sinopsis: Tenes que quemar la soga
How to play: El mismo juego te lo dice



PD: El tema del final es un golazo!

La música de antes
Tenia ganas de escuhar el tema de mi viejo Modem, asi que use el recurso ese de "en la Internet esta todo". Los resultados? puff... terrible palazo a un devoto jugador del TIM y de pasado asumido lector bañero de "Como funcionan las cosas"

miércoles, julio 22, 2009

Esperando que la aspirina
(reescritura del poema de Fabian Casas)

La situación es la siguiente: A Casas, el gran poeta, le duele un poco el marulo. Consulta con su pediatra y este, luego de meditarlo y fumar con tranquilidad una pipa, le aconseja la ingesta de una aspirina. Inmediatamente, el poeta la toma valiéndose de un vaso de agua.
No le pega bien.
Empieza a flashear que tiene poderes telequineticos, ya que no tiene nada más que hacer que “ocio”.
Trata de mover una cuchara, una silla, la mesa del living, que se yo.... las cosas que encuentra a su alrededor. (desconcertado, se cree un poeta Yanki en el esplendor del objetivismo...).
Transcurre el tiempo.
Doblegado ya por la droga, se encapricha en la resurrección de su difunta madre.
La insistencia, logra la mínima cuota de eficacia. La madre aparece tenuemente, como un fantasma desteñido, gastado. (ya sea por la inexperiencia de Casas a la hora de implementar el método o por una cuestión de conserva del cuerpo de su madre en si).
El hecho es que la imagen no cubre su necesidad de realismo.
No le copa.
Decide ignorar al espectro y se pone a hojear revistas (la Gente, una Pronto, Condorito, una Billiken...).
Atontado, husmea en sus discos viejos y azarosamente elige uno de Charly Garcia. Repercute en su cabecita de poeta grogui la idea de que los dinosaurios van a desaparecer. Entonces:
Toma conciencia del momento del gran remate
y de lo drogado que se encontraba.

sábado, julio 04, 2009

El chipi barbijo

miércoles, julio 01, 2009

El Photoshop de las calles

Atención: existiría parece un lugar ( o varios, dicen) donde la democracia aun sería representativa. Un lugar (o varios dicen) donde las ideas son puestas a prueba, donde hace pie el sistema y dialoga (enuncialmente como plantea bajtin) en pos de un bien comun.

Aca planto mi idea, dijo el señor de traje y con engrudo en las manos, para que el pueblo me diga, que onda, que le parece lo que se entiende que digo, cuelgo de un piolin una birome en el vertice. No se la roben, escriban nomas.

Usen claro esta escritura automatica, técnica de cut-up, del s + 7, la del sobrero, lo que se les antoje, porque es la democracia, la libertad libre la que me debana hoy los sesos.






viernes, mayo 22, 2009

BIOLOGIA SOCIAL I


Totón se llamaba la tortuga, que ni bien regalada un petardo de avispada fue, tortuga versátil, simpática y graciosa, de acá para allá a un tranco impensado que incluso equiparaba las ofertas recreativas que cualquier perro o gato podía ofrecer.
Menuda felicidad la de la niña púes.
Lanzaba la lechuga y gritaba chillona señalando: “Totón, ve por ella”. Y Totón como una luz ponía en marcha el mecanismo, la estructura ósea compleja.
Eso en los buenos tiempos, claro.
Ahora la niña crecida ya se encontraba habilitada para participar de la próxima elección democrática legislativa.
Desde hacia unos meses que la tortuga solo caminaba, digamos, se movía, minimamente en el imaginario de la chica. La experiencia de la tortuga, pensaba, radica en lograr el paso físico imperceptible, diferenciales de movimiento impalpables a la vista más aguda.
Cuando dejo de creer, de avalarse por su propia teoría, del caparazón salía, un fuelle zigzagueante, una alfombra borracha, que hizo de puente, entre los ojos y el cuerpo. Otras extremidades al ras, como aplastada por la caída de un ladrillo. Un olor agridulce, un perfume lejano. ¿Cómo saber cuando muere una tortuga? ¿Será por esta misma razón que un perro mueve la constantemente la cola?
Claro, tiene miedo de ir a la basura, envuelto entre unas cinco capas de bolsas de nylon, de la funeraria COTO.

martes, abril 28, 2009

Que no! que ya quichicientas veces te dije que no lo es!

jueves, abril 23, 2009

miércoles, abril 15, 2009

El boliche se llamaba Chocolate.
En una especie de ritual recurrente, todos los viernes, caminábamos con el Ema bordeando el Naposta, hasta un poco más al norte de donde este se hace entubado.
Mágicamente, el jote siempre duraba lo que trasladarnos de A hasta B. Era la medida justa, nuestra hadita voladora que regulaba el paso y administraba el dialogo, haciéndolo durar.
Teníamos diecisiete años y los ojos brillantes, parados en la puerta, hacíamos una cola exagerada.
Una vez adentro (no nos gustaba la música) no sabíamos que hacer. El alcohol siempre me dejo esa pequeña cantidad de juicio intacta para alertarme de lo ridículo que puede resultar una persona de casi dos metros bailando.
Aparte, no nos gustaba la música, y había que demostrarlo de alguna manera.
Nuestra actitud con Ema era clara, estábamos sentados ahí, al costado de la pista, en ese mega lugar archi estrambotico porque habíamos hojeado el manual de la testosterona pero salteamos la lectura de la guía práctica de un comportamiento social efectivo.
Hacia algunos meses habíamos avanzado de nivel, de matineee a noche, donde ahora podíamos comprar tragos dentro de la institución (cosa que nos evitaba el entrarlo de contrabando) y como plato fuerte no había limite de edad para los concurrentes por lo que deducíamos que las chicas que veíamos (bañadas de perfumes, salpicadas con perlas, de minifaldas o bombachas estampadas por un pantalón ultrajustado blanco) no habían sido depositadas por sus padres en la puerta luego de darles una bendición, si no que, seguramente, llegaban estas por sus propios medios y eran todas potenciales maquinas de sexo, aparatos con tantas ganas de coger y actuar las películas porno como nosotros, como Ema, como yo.
Entonces estábamos en el boliche, a un costado de la pista y tomábamos tragos.
Cuando uno no baila en un boliche, también puede quedar escrachado. Aparece un letrero luminoso de neon, que te apunta con una flecha al marulo y dice parpadeante: “pelotudo”, como ese que se iba muy abrigado y se ataba el buzo a la cintura.
Cuando uno no baila en un boliche, se tiene que inventar una función, un hacer mientras miras toda esa parva de chicas que se entrechocan, que se sacan chispas, ya sea dando vueltas, haciendo que buscan a alguien, bailando temas de Marta Sanchez, fingiendo un apuro inexistente de alcanzar los baños.
En un Boliche, todo lo que necesitas son excusas para hacer tal o cual cosa.
Nosotros comprábamos tragos.
Manteníamos ocupadas nuestras manos.
Cuando terminábamos uno, había que ir a comprar otro, definitivamente no teníamos el tiempo suficiente como para bailar.
Podíamos ocupar una mano con un cigarrillo, si no se nos daba por toser.
Mucho el cigarrillo nos gustaba, probamos pitar con la derecha y sostener el vaso con la izquierda. Queda canchero si nos sale los dos (cigarro y vaso) en una misma mano y con la otra te acomodas el flequillo, te arremangas las mangas, te atas un cordón que ya estaba atado, toses.
Así pasábamos la noche, inventándonos tareas a un costado, absorbiendo un al parecer inutil lubricante social.

Una chica se le sienta a la par al Ema y le suspira en una especie de Fade out: “... ya no quedan hombres”. Debía de tener dieciocho años. Ema la mira sorprendido y con suma naturalidad le pregunta: “¿y yo que soy? ¿un calefón?”
Después se besan .

Voy por unos tragos a la barra. Ya es tarde y queda poca gente.
Ahí es cuando un boliche me puede llegar a gustar.
Una chica me sorprende y me saca a bailar a la pista.
A los pocos minutos de una cumbia me pregunta: “¿vos sos albañil?”.
Y yo sonriendo de manera salvadora interrumpo la cumbia para explayarme con lujo de detalle sobre el jodido tema de ser “afortunado poseedor” una dishidrosis (“galopante”, le aclaro). Le cuento que en invierno me vuelvo como una especie de serpiente áspera que espera ansiosa el cambio de piel, que viene ya de familia, que de contagioso no tiene nada.

lunes, abril 06, 2009

Viéndolo desde acá, puedo contarlo como un pasado lejano, sin acuñar termino ni tintura adolescente, digo, no es un casillero absoluto ese primer alcohol rojo fosforescente, azul semendepitufo o verde criptonita que te incita tomar o a ejecutar las mas extrañas combinaciones cromáticas, no, no de cabeza al piso ras, no es la perdida de la conciencia el objetivo que busca el joven de acne latente, no, no es seso desparramado virulana, viéndolo desde acá, puedo entender que es probarse los muchos disfraces, barajar un abanico de posibilidades, elegir un yo que sea cómodo seguro ante terceros tercos, abrigado en el invierno suelto y fresco cuando pegue el sol.
Entonces, decía, sos adolescente, un yo que no se estaciona el mínimo tiempo necesario para definirse, no frena ni un segundo para que reaccione el obturador, no le das tiempo al fijador, vas a las chapas, sos el HIT, sos el BUM, sos la marquesina, sos y volves a ser otra cosa en el segundo siguiente.
Por eso en mi época, podría acuñarse el termino “adolescente” como conjunto de personas que no clasificaban para ninguno de los perfiles sociales conocidos, no porque no encajaban en ninguno de estos, si no porque encajaban en un “ahora, ya” que se desvanecía incluso antes de concretar tal afirmación.
Y los adultos te decían, vos SOS adolescente y el sos no es el de definición ser, decían entre guiños, es un “ese oh ese”, una alarma que interrumpe lo establecido, que sorprende al peatón que cruza en verde o/y al durmiente de feroces siestas. SOS adolescente, sos iiiiiuuuuuu sos iiiiiiiuuuuuu y sos iiiiiiuuuuuuu.
Por eso en mi época no había tribus urbanas, pese a que siempre éramos los mismos que comprábamos un helado en vito o que nos paliábamos por una lata de aluminio importada del Japón que albergaba una sustancia intomable.
Claro, me avispe, vos estas parado mascarita en la evolución del mercado, estas mirando el mundo después de haber ejecutado el último update. Si, sos pillo, la economía necesita crear tags para vender, te diste cuenta, caíste. A quien apunta tu producto preguntaste y te contestaron jóvenes adolescentes entre 15 y 19 años y parece que te quedaste corto en el detalle. Tenemos que ahondar en la modernidad, actuar a la reciproca, generar las necesidades una vez consumado el producto inútil.

Confieso que cuando me senté a escribir, quería contar dos anécdotas recordadas de mi adolescencia.
Ahora se me hace tarde.
Tengo que pagar los gastos comunes antes de las 16.

lunes, marzo 30, 2009

jueves, marzo 19, 2009

Sinopsis

De la familia Savage
al final no se nada de nada.

Me empezaste a chupar la pija
cuando iban a meter al viejo en un geriátrico.

Ya te lo había anticipado
mosquita muerta,
a esos niveles de relación naciente
todo es euforia,
todo parece marchar aceitado
todas las películas terminan igual.

Hoy, meses después
busco la critica en la internet
mientras los sentidos se complementan
con vagos vestigios de memoria
para recrear tu perfume, un par de gestos
si cierro por un segundo los ojos.

Parado en el baño
con los pantalones caídos
recuerdo haberte dicho:
“esa película yo jamás la habría alquilado”
y me sonreíste, picara
con todos blancos dientes
radiante cremallera.

miércoles, marzo 18, 2009

Una historieta que salió para la N°2 de la Troche & Moche

viernes, marzo 13, 2009

El negocio encubierto del orden

Los negocios e la mafia son turbios, eso es bien sabido.
Señalan de lejos a un señor elegante que camina por la calle y te dicen “ves aquel, el que camina elegante, es el capo de tutti, el que mueve los hilos”.
La mafia opera detrás de una capa de naturalidad social. De ahí, la celebre frase que dispara el capo entre penumbras: “que parezca un accidente”.
Esto de esconder el negocio en el almíbar de lo socialmente estipulado y correcto no es modus operandi en exclusiva de la mafia anteriormente (y casualmente, por las dudas) citada.
Yo quería denunciar el peor de los casos: LAS FERRETERIAS.
El supuesto es que me arrimo hasta una de ellas a comprar una arandela ponele, pero “oh casualidad” tengo miles de ellas en casa dando vuelta.
Ni hablar de tornillos, clavitos, pegamentos, cintas de diversos usos. De lo cual deducimos a la larga que siempre terminamos comprando cosas que tarde o temprano encontramos en los recovecos más inhóspitos de nuestras casas.
La ferretería entonces no hace más que vendernos orden.
Ellos catalogan con paciencia y clasifican deshilvanando las pelusas silvestres. Con calibre, miden los grosores y destilan en numerosas cajas etiquetadas. Articulan las tuercas que quedaron sin par tornillo, arman parejas entre los cadáveres de cpu, de ventiladores enquencles, de televisores que viran todo al sepia, de cualquier chatarra que espera paciente ser recogida en la vereda.
La solución señora/or, si usted quiere evitar el derroche (mas en estos tiempos de default) es que se me arme un exel con todas las nimiedades o productos aparentemente “descartables” que encuentre dando vuelta por la casa y los vaya atesorando hasta que llegue ese día donde sacara provecho. En su defecto, entrando a los 60 sin emergencias de cueritos, podrá poner su propia ferretería!

jueves, marzo 05, 2009

Tarugo Carambula

miércoles, marzo 04, 2009

Dar vueltas a un plaza te hace sentir un tremendo pelotudo.
Más si vas corriendo lookeado con esos shorcitos cortos que te delatan: le hiciste slalom a los soles del verano y a lo sumo ostentas roncha de mosquito, de picada azarosa de sobremedia tres cuartos, de cuando saliste a comprar pasta un domingo.
Otra, te sentís un pelotudo, son los de Pascual Rambert cuando jugaba en independiente.
CARTEL DE NEON ROJO dice: tu respiración agitada, parece que vas a morir en el próximo paso. Y medio que caes, si, pero para adelante y das el próximo.
Gesticulas, entre ceño y labio superior, no das más, no das más.
Dar vueltas a esa plaza te hace sentir un pelotudo.
Ahora que lo volves a pensar, sobre todo el tema ese de correr con lentes, eso es lo que te hace sentir mas pelotudo que ningún otro ente biótico/abiótico que decide preocuparse por su salud física. Tenes miopía y astigmatismo, es valido, estas justificado, no da correr en un éter brumoso, en una especie de wanderland desenfocado. Pero no puedes evitar pensar en la lectura de un tercero peatón desinformado: “corre con lentes de marco grueso, jaja, acaso es desesperación por no entender los últimos conceptos de Baudillard? o será porque esta llegando tarde a la repartija de el ultimo número de cahiers du cinema? “
Aparte, las gotitas que caen, que se hacen vapor y empañan el espejo.
El corazón ahora untado en varios epicentros. Latis todo, acá y acá y donde te tocas latís un poco más.
Recapitulas: Te sentís un pelotudo latente, aun así queres cumplir tus objetivos de vueltas y te decis me faltan tantas para terminar. Te decís, ante todo debo lograr cierta disciplina. Y entre todos los problemas estos físicos citados entras a calcular y recalcular, el promedio que llevas y cuantas vueltas darías si, una sola vuelta la das en X cantidad de tiempo. Sos el maestro de la regla de tres simples y el mas relación directa el más pelotudo de los pelotudos.
Ahora encima para peor, decidiste que en vez de contar vueltas vas a contar las veces que te cruzas con ese pelado que corre en la misma plaza a contrapelo.

sábado, febrero 28, 2009


miércoles, febrero 04, 2009

martes, diciembre 09, 2008

En un sobre

Dice Clarín:
"Descubren 300 Kilos de cocaína en Buenos Aires: iban a ser enviados a España"

miércoles, diciembre 03, 2008

Lo siento


Usaremos el total de nuestro tiempo 
en pos de vivir la juventud.

viernes, noviembre 28, 2008

lunes, noviembre 10, 2008

Simposio para un afeitado parejo

No fue una tarde de invierno de un ocio apelmasante, encontrándose en la acción involuntaria del enrulado de la barba con la presión justa entre dedo pulgar y anular, cuando determina, ese yo de turno que hablaba en su cabeza, que ya es hora de volver a la cero textura, de desenterrar de abajo poros, puntos negros y un color acorde a cierta palidez solo por partes intimas logradas.
Sin pensarlo dos veces, se refleja al frente de un espejo manchado de pasta dentífrica.
No se piensa dos veces nunca, eso es una falacia, es decir, piensa técnicamente, tratando de perder la conciencia de su yo en el reflejo, en un mirar fijo. Piensa: ”...ejecutamos un programa de pensado largo sistemático, que nada afecta al pensado original, solo concluimos en el tiempo perdido lo original del proceso... “
Ya la cara embadurnada en la espuma, la cuchilla en la mano hábil.

Un científico con guardapolvo de blanco profundo, acorde a su importancia, pone PAUSE en un cañón proyector y el personaje se inmoviliza. Los filisteos, dice, ya se venían venir este problema. Ellos alcanzaban los niveles más altos de prolijidad de Knaan. Sus trajes eran secados sobre la piedra caliza no presentando arruga alguna, así como, delineaban a modo decorativo sus ojos con el extracto obtenido de la flor del Estramonio, según cita J.I. Packer en su clásico libro Knowing God (Conociendo a Dios). Ya avanzado en el mas mínimo detalle, estudiaron los movimientos posibles, a la hora de rasurar los pelos crecidos en la zona facial de sus ciudadanos masculinos logrando ajustar los tiempos al punto de que “no se note” al ojo humano la diferencia en longitud de los superiores al labio (para el caso, donde se estilaba a iniciar el movimiento desmalezador) con aquellos alojados en el sector mandibular izquierdo (donde finalizaba dicho movimiento).
El estar detalladamente prolijo, con lo que se dice una barba perfecta al ras, implicaba pues gozar de un cierto nivel económico ya que la técnica mencionada requería de por lo menos tres manos hábiles operando al mismo tiempo, para una cara media de unos treinta centímetros cuadrados de área.
Encierra el área estimativa con el puntero láser, remarcando los pómulos del modelo que se contempla pausado y atónito de lo estúpido que ha de parecer ante otros tantos de miles científicos de guardapolvos blancos el estar en ese estado de cara embadurnada de espuma.
Mientras vuelve a darle vida al modelo apretando PLAY subraya la importancia de la naturaleza en el fenómeno, de que no suframos hoy este difícil planteo estético.
Un siglo después el problema del crecimiento diferencial de la barba es subsanado por la ley de selección natural. Aquellos entes glandulares que provocaban un crecimiento veloz de sus vellosidades murieron solitarios en las cimas de las colinas o en su defecto desangrados por lo precario de la piedras filosas que usaban a modo de gillette.
Hoy día el crecimiento de un micrón de milímetro por hora, seria imposible de notar en contraste con otro pelo que crece dos micrones mas atrasado (por haber sido afeitado tal vez un minuto a posteriori).
Luego de un silencio largo, el disertante inclina levemente su torso hacia al publico, dando a entender a la audiencia donde habia puesto el punto final.

viernes, noviembre 07, 2008

El 10 hace apología



viernes, octubre 31, 2008

A titulo informativo: JOEL PETER WITKIN


"Mas tarde, cuando ya era un adolescente, mi abuela tuvo un accidente y su pierna se empezo a gangrenar. Cuando me levantaba la casa se llenaba con ese olor a cafe y la pierna de mi abuela, y acabe asociando el dolor con el amor."

"Pienso que lo que hace que una imagen sea poderosa, es que a diferencia de otros medios, como el vídeo o el cine, aquí se trata de la quietud. Pienso que alguien que se hace fotógrafo es porque quieren absorberlo todo y comprimirlo a que quede en una imagen fija. Cuando realmente quieres decirle algo a alguien, los agarras, los tomas y abrazas. Eso es lo que ocurre con la imagen fija."

viernes, octubre 24, 2008

30 milimetros en 10 segundos
Tras haber conseguido el aval poético me zambullo en los profundos vericuetos de la mente misma del individuo en cuestión. En un primer instante, es la piel erguida en cristales la que te recorta en contorno del material amniótico, la síntesis de una traslación aceitosa, las burbujas efervescentes. Soy: esto que escucha una extraña melodía, acompasada, resultante de lo remanente de un zapping insomne, tal vez, unos armónicos agudos de la inquilina renga del séptimo superpuesto a un jinggle radial de un novedoso talco pedico. Soy: un mareo de miopía, tengo un lampazo en la mano, una botella de coca con el cuello cortado recargada de detergente diluido. Soy un color fucsia forrando para el lado de adentro, las paredes que atrincheran lo que suponemos ideas flotando detrás de los velos: un grussian blur de veinte pixeles aproximados en todo lo que veo.
En la acción sistemática me reconozco como ente a gremio afiliado, sin ser capaz de recordar el significado de derroche, de bobera alguna que me debería dar por efecto el gesto de estar baldeando la vereda instantes después de acontecido el diluvio.
Treinta milímetros en diez segundos.
No pienso en nada y respondo al “buenos días”.
De una vena del edificio, voy llenando otro balde.

miércoles, octubre 22, 2008

Bromas Saladas

martes, octubre 21, 2008

Mar dice:
en el estilo
Mar dice:
él quiere ser proust

jueves, octubre 16, 2008

El resultado de las placas de rayos X


Darte cuenta 
que desde hace 3 cuadras (aprox.)
venis tarareando bajito
"eres...la chica de mi sueños"

miércoles, octubre 15, 2008

Miercoles y perisanas cerradas desde el domingo

Pensaba en una chica que nunca me quiso. Escribir una primera novela, que sea un caballo de Troya. Un dolor correctamente patentado en oraciones largas e ilegibles, no persiguiendo el fin, de joder literalmente al lector, pero. Un salvavidas valido para el río arremolinado de barro, de hojas secas partidas a su vez en infinitas hojas secas, del futuro cosmopolita que te espera paciente, socavando en similares proporciones el cine y los vernissages de sonrisas fervientes.
Es Miércoles, llueve desde la mañana y esa chica de pómulos hundidos, flaca y blanca se me vino, otra vez a la cabeza. Se cruza entre las líneas de Focault, que pasaba casual me dice, para minutos después chapotear imprudente en los escritos de Barthes. Recuerdo haberme enterado que se hizo lesbiana.
La imposibilidad de la lectura, el grado cero de lo otro, pénduleo entre la cocina y los olores de la pieza que me son ajenos. En el trazo, los pasos convencidos de que la fuerza de rozamiento tiene la capacidad de gastar la idea de ella. La física inoperante del cuerpo identifica el problema y lo subraya de rojo, ahora soy como Mc Giber. Tengo un encendedor en la mano. Lo prendo, se apaga, lo prendo se apaga. Camino mientras el ruido de las chispas.
Una revista de baño, ADN cultura, donde en la tapa el artista de la polémica, Damien Hirst, cuenta como hizo su plata. Hace latitas rellenas de cosas, que alguna vez hicieron latitas rellenas de cosas. Hete aquí la cuestión del shok: podría pensar que ese tiburón gigante estuvo alguna vez vivo y se lijo en una paciencia enorme la perfecta geometría de sus dientes, podría, pero me entere que no, que sigue igual, pómulos hundidos, flaca, blanca y sin ganas de quererme.

miércoles, octubre 08, 2008

Yom Kippur para principiantes

En resumidas cuentas nos inventamos una divinidad burócrata, que determinado día, regido a tal fecha de tal mes, se calza un smoking y con una parsimonia de notario abre sus libros mientras se acomoda esa temporal pseudo humanidad haciendo chirriar la cuerina del sillón.
Un libro es el contable donde los pecados y las buenas acciones se alternan entre las columnas del debe y el haber.
De ser positivo el balance, el proceso continua en el otro libro, el libro de la vida, donde solo deben figurar aquellos a los cuales se les renueva el contrato.
La treta: el único recurso del solicitante es el orar, parece ser.
Escuche de alguien una vez, que de paranoico pensó que no llegaba a los positivos y quiso meter coima al notario, y no solo que esta no fue aceptada, sino que inmediatamente se le sumo el acto a la columna del debe, perdiendo en el global por un punto bajo el cero. Una pena, eh.
Nunca supe mas de el.

miércoles, octubre 01, 2008

Aproximacion, donde un sueño hace pie


Rebotas en el ancho del pasillo.
Tres y cuarto.
Los 50w te astillan los ojos.
Entre paredes gestas una estupidez biológica.
Tenes la boca seca y una tela de araña.
Tenes una pantufla y una piel que se desprende en ese paso.
Las persianas a medio camino, tenes.
Un traveling que arranca en dos tomates.
Un traveling que concluye en un sachet acorazado, pasa de uva.
Tu compañero de vivienda te intercepta en el living.
Los ojos salidos tiene.
Es preocupante – dice – hay muchas moscas moribundas.
La sutilidad se engendra entre su dedo índice y su anular.
La mosca moribunda intacta.
Parpadea.
Son tres y cuarto.
El silencio es el último agite que se suspende.
Te volves en un paneo.
Las moscas moribundas yacen catalogadas equidistantes sobre la mesa.
(a simple vista, calculas, habrá unas miles).
Equidistantes, agonizando en el lugar, haciendo palmas contra el durlock.
Te volves a mirar.
Los ojos cada vez mas afuera.
Entendes.
No.
Ves las infinitas subdivisiones.
La aguja en el ojal.
Crees entender, “hay muchas moscas moribundas, si”.
Sopor, ondulan las sabanas, es la reina madre.
Te llama en ese justo portazo.
Es la vuelta a la penumbra.
A unos ojos desconocidos que iluminan la proyección tenue, luz de heladera.
Las venas se hinchan como piernas minúsculas.
En tu sueño consecuente, ganas una especie de duelo.
Ves claro el brillo, manchando una mano.
Ves las palmas, los ojos, los ojos, las venas.
La conciencia que te susurra, ves.
Labios de un loop húmedo, aceitado.
No podes dormir fotolog.
Moscas.
Tres y cuarto.

viernes, septiembre 26, 2008

La nada misma dice:
como andas?
tino dice:
bien, ando bien. estoy medio feliz pero sin razón aparente
La nada misma dice:
ja, como yo!!!
La nada misma dice:
que andará pasando?
tino dice:
no sé, pero qué bárbaro que nos pase a dos personas
La nada misma dice:
tres, recién chateaba con Lucia y me dijo de lo mismo
tino dice:
algo tiene que haber, creo que la luna, que está situándose en una constelación positiva
La nada misma dice:
felicidad sin razón aparente, es el diagnostico
tino dice:
yo desde el lunes, vos?
La nada misma dice:
no no, arranque el miércoles
La nada misma dice:
no se cuanto puede durar esto...
La nada misma dice:
me vino sin prospecto

Windows esta "meando fuera del tarro"

Cesar Fernandez Moreno, un poroto...

viernes, septiembre 19, 2008

Catering Fulop

jueves, septiembre 18, 2008

Modelos Vivos

Desmitificando el punch del invierno porteño
la línea A transporta con igual nobleza de gesto
esa impalpable disputa en piel
de este capitalismo tardío.

En la bruma de la acumulación
se esconden los ojos caídos,
los ocasos charolados de portafolios
y esas pieles curtidas
conformado el dedo aún operativo
en un ultimo esfuerzo de SMS

Hay ciertos tramos donde la luz se corta
Y la única certeza
la ilumina la humedad.

Vamos todos viajando,
llegando tarde a la cita
para ser modelos vivos
de un nuevo cuadro de Hopper.

martes, septiembre 16, 2008

Ivan Noblex

lunes, septiembre 15, 2008

Grisin dice:
pst...
Grisin dice:
usted
Grisin dice:
esta ahi?
fugaz perpetua dice:
ahi o allá o en todos lados. mis átomos se desacomodan, nunca le pasó?
Grisin dice:
una vez
Grisin dice:
me costo volver a juntarme despues
Grisin dice:
sin embargo mal que mal, quede de nuevo siendo

jueves, agosto 28, 2008

Sea oportunista!
Después de tanta lucha de los chicos de Clarín, usted por fin puede registrar la web de sus sueños.
(ñoqui.com)

miércoles, agosto 27, 2008

KALI TIJI

Kali Tiji se llamaba el kiosco. Éramos pibes, digo para situar en contexto, no para excusarme. Kali Tiji si mal no recuerdo quiere decir “buena suerte” en algún idioma de la India. Éramos chicos, patinábamos los sábados por la mañana en rollers, por la calle principal que los policías hacían durante de dos horas, a fuerza de impostura y pintura fosforescente, una calle peatonal. El kiosco era un recinto de 2x4, el exterior rojo y superpoblado de letras blancas. El interior con olor a humedad, a cajas de cartón, asfixiante del apile excesivo. Éramos pibes, organizábamos dormidas en las casas patriarcales acéfalas, nos mediamos los pitos con regla de plástico, entrecortábamos en VHS escenas de IT el payaso de la muerte con otras pirotécnicas de Garganta profunda, ingeríamos esos colores brillantes y nos fumábamos con los cuerpos retorcidos de tos el interior de los sobres de te. El kiosco Kali Tiji era un kiosco de morondanga, kiosco de esos cuyo fuerte mercantil se sustenta por la acertada ubicación geográfica (a escasos metros de la calle principal), relegando cualquier atractivo que pueda provenir de su fachada. Un puñado de revistas, una plancha de figuritas de carpeta, letras grandes y blancas, todo puesto en función de entorpecerle al posible comprador la visión interior. Acá entraban los más ansiosos. Fumadores que tenían que noquear el vicio, las madres que debían cortar el llanto pisando la locura. Al kiosco Kali Tiji se entraba por una puerta estrecha, se avanzaba en línea recta (por donde la mercadería permitía), se compraba sin señalar y se salía marcha atrás, controlando la efectividad del movimiento con un leve retorcer de cuello y la mirada de entreojo.
-Vamos a robar una revista- me dijo Andrés.
Éramos pibes clase media, no nos faltaba nada más que la experiencia. Comprobar tangiblemente algunos límites, tensionar la palabra desconocida, raspar la vía publica.
Ahora que pienso, tal vez Andrés no dijo nada, pero en definitiva yo asocio al lenguaje la cuestión del entendimiento, así el error es mínimo. Yo estaba parado a su lado y asentí con un tic de cabeza o pronuncie un “si”.No se de donde había salido esa onda. Creo que Eduardo fue el primero. Como una especie de chiste en otro kiosco venido a menos, de derrumbe inminente, encajado en el alma de un barrio gris naufragando los noventas, atendido por una vieja que no hacia distinción entre los distintos tipos de monedas. Los kioscos eran nuestros bancos y estaban llenos de fallas. A la semana Ema había descubierto el truco para convertir a cualquier empleado en viejecilla. Preguntaba por objetos lejanos, cuestión que el empleado debía alterar su posición estratégica a justa mitad entre guardián de caja registradora y los rendidores diarios o en su defecto encorvarse para llegar al producto señalado, dándole el tiempo de desatención suficiente para seleccionar y esconder en su campera los dulces y pastillas que por su popularidad se encontraban mas a mano. Yo nunca había participado de ninguno de estos timos, ni siquiera podía copiarme en las pruebas del colegio. El miedo que me infundaba era tal que nunca logré hacer foco en una hoja ajena. Pero ese sábado, estaba parado en la peatonal, con los cachetes rojos del deporte y se me invitó al vandalismo. Y yo asentí moviendo la cabeza, o no... tal vez solo dije que “si”.
Ondulamos entere las mareas de peatones que peinaban la vidriera Kalitijiana con pseudo indiferencia. Las revistas se agarraban a una grilla metálica con broches. Así en una primera pasada logramos desarticular el broche, en una segunda tanteamos la viabilidad de sacarla con facilidad entre las otras y en una tercera pasada, actuando un movimiento impulsivo Andrés la agarró. Y una mano agarro a Andrés. Y lo tenían de rehén. Así que a partir de ahí mi papel fue político, entre la ley mayor y la ley oficial, me sentía Bruce Willis (más que nada una cuestión adenalinica). Después del perdón de Andrés (yo estaba a la par como implicado no directo...) exigieron como condición para no llamar a la policía debíamos de comprarles la revista ya que habíamos roto el plástico cobertor. Recién ahí pude hacer foco: era una revista gallega que venia con un CD ROOM. Total novedad, en casa todavía había Atari, ergo: dos cuadrados picando un tercer cuadrado que simbolizaba la pelota y el todo un partido de básquet. Salía como catorce pesos y yo apenas tenia dos y era la mensualidad. Salí corriendo hasta el negocio de los padres de Ema. Ellos tenían un negocio en la galería cercana y eran tipos piolas (tanto que en el ultimo viaje al paraguay Mario le había traído unos Tucanes que criaban en una jaula especial en el quincho de su casa). Murmure un par de idioteces, la temperatura corporal no me hubiese dejado mentir. Catorce pesos, repetí. Catorce. Se los devuelvo en breves.
Y se hizo la transa y nos largaron el sermón de “que nunca más” y que “si había una próxima” iba a ser distinto la cosa. Salimos de Kali Tiji casi paralizados, siendo concientes de nuestra falta. Pensamos en frío: según lo acontecido devolviéndole la plata a los padres de Ema yo quedaba impune. Lo acompañe a Andrés a contarle a su padre de lo sucedido (el dijo que era la única forma de obtener la plata). Yo me sentía doblemente basura. Por un lado por haber estado ahí, haber accedido a participar en mayor o menor medida, por el otro por quedar impune de una acusación directa. Ni bien puse un pie en casa le conté todo a mi Padre. Dio la casualidad que el era amigo del quiosquero y lo llamo y le pidió disculpas. Esa fue la primera vez que decepcione a mi Padre y la última que robe

(bahh, algunas biromes que me llevo del trabajo...)