domingo, diciembre 26, 2010

(erase - one time)
Ibas una sicóloga, amiga de la familia.
Ella te hacia dibujar en una hoja,
una casa,
el humo,
una nube,
la familia.

Te pasaba al cerrar los ojos, ver un futuro ajeno,
normal y en desarrollo,
sin vos.

Una noción de tiempo feroz corriendo a zancadas
y vos a contrapelo queriendo permanecer en donde estabas,
en ese lugar que no sabias.

A medianoche te levantabas de la cama sudando.
Palpabas en la penumbra el camino.
De la puerta de la cocina se filtraba una luz ínfima
y un cuchicheo amortiguado por la madera: la voz de tu madre al teléfono.

Abrías la puerta y buscabas ser convincente en lo que exigías.
No querías morir le decías. Y llorabas.
Y ella, que no sabia que, te aferraba en su manos.
Te tranquilizaba,
te decía que faltaba mucho
que ahora había que dormir,
que mañana tenias que estar fresco,
para ir la escuela,
a basquet,
a la sicóloga.

2 comentarios:

Emanuel Lew dijo...

che... re bueno... muy.

ionito dijo...

gracias emita!